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FALTÓ MÁS AMBICIÓN
Por Felipe Leibovich - Fotos: Rafael Yohai

Atlanta derrotó a Brown de Adrogué por 1 a 0 en su primera presentación en el torneo de Primera B. El gol lo convitió Abel Soriano tras un pase de su hermano Andrés. El equipo quedó en deuda en lo futbolístico a pesar del triunfo.

Llinás 7
Lolli 6
Cherro 6
Valdéz 5
Segovia 4
Rutilli 4
Pogonza 5
Galeano 4
Ferragut 5
Andrés Soriano 5
Abel Soriano 6
J. Alonso  

Goles: ST: 24' Abel Soriano(A).
Cambios:Alvarez por Rutilli; Mancinelli por Galeano y Bielkewicz por Abel Soriano
Amonestados: Andrés Soriano, Rodrigo Llinás y Gastón Lolli.
Suplentes: Abud, Carou, Ferreiro, Acuña
Arbitro: Gonzalo López Aldazabal.
Cancha: Atlanta. Jugado el 24 de juliol de 2010.

Había expectativa en Villa Crespo por la presencia del equipo y más que nada por la ausencia del fútbol autóctono después del prolongado parate obligado por el Mundial de Sudáfrica.

No hubo sorpresas en la formación del equipo de acuerdo a lo que Javier Alonso venía probando en los partidos amistosos. Y se terminó confirmando algo que se venía insinuando. Es que a pesar del triunfo por 1 a 0 contra Brown de Adrogué al equipo le faltó fútbol, un circuito de juego que le permita adueñarse del partido y de la pelota. Se ganó porque el bohemio hizo nada más que el gol de triunfo ya que en los 90 minutos no generó situaciones de gol. Es más Martinella, el arquero del equipo visitante, ni siquiera se ensució el buzo. Descolgó algunos centros pero nunca fue exigido por los jugadores de Atlanta.

Alonso decidió salir a jugar con dos líneas de cuatro y los hermanos Soriano arriba para contrarrestar el juego del equipo de Pablo Vico que salió con una formación de 4,3,1,2. Con muchas limitaciones técnicas, acentuadas por el pésimo estado del campo de juego, ambos equipos se prestaron (mejor dicho, maltrataron a la pelota) durante los primeros 45 minutos.

En ese lapso se destacó la labor de Gastón Lolli que se plantó unos metros más adelante y se juntó con Galeano para llevar peligro. Pero todo fue muy tibio. Porque Galeano arrancaba por derecha y a veces se cerraba para buscar con quien asociarse. Porque Pogonza (que cumplió aceptablemente su función) no está para tocar, porque los Soriano salían despedidos hacia adelante y porque el único que sabía un poco con la redonda, Ferragut, se estacionó en el sector izquierdo. Por lo tanto no había cómo generar peligro.

Por eso se destacó Lolli, ya que se generaban espacios por la derecha y con algunos centros intentó complicar. Pero fue muy poco. Con decir que la primera y unica jugada colectiva se produjo a los 33' del primer tiempo cuando Soriano tiró un centro pasado desde la derecha que cayó en los pies de Ferragut quien tocó para Rutilli que le pegó como vino tirando la pelota por arriba del travesaño. Eso fue todo. No hubo una sóla jugada más.

En el segundo tiempo la cosa no cambió demasiado. Arrancó un poco mejor Brown de Adrogué hasta que alrededor de los 15', Alondo decidió sacar a Rutilli y poner en su lugar a Leandro Alvarez. Pero no vayan a creer que el ingreso del jugador de Lanús cambió demasiado el trámite del partido. Sólo había que esperar un error propio o ajeno para que se produjera la apertura del marcador. Y sucedió a los 24 minutos. Brown pierde las marcas en el medio y la pelota le queda a Andrés Soriano que mete un pase milimétrico para que Abel Soriano se colara entre los dos centrales, Otermín y Campuzano. Cuando le salió a tapar Martinella, el mellizo que viene de Social Español definió con clase. Uno a cero que permitió descargar la ansiedad de los hinchas de Atlanta que en buen número llegaron al estadio.

A partir de ahí, Brown de Adrogué salió con todo a buscar el empate convirtiendo a Rodrigo Llinás en la figura del encuentro. Porque si no hubiera sacado el tiro libre de Pablo Casado, o el cabezazo de Peralta o descolgado la cantidad de centro que bajo, estaríamos hablando de un empate.

Ahora se viene Tristán Suárez y el casi seguro regreso de Arancibia que posibilitará armar otro esquema táctico como salir con una línea de tres y colocar, tal vez, un enganche que le permita al equipo tener un "faro" a dónde pueda ir la pelota y ser distribuida con criterio.

Mientras tanto habrá que mejorar mucho si se quiere aspirar el campeonato. Porque se necesita más pimienta, más ambicióny el armado de un circuito fubolístico que invite a ilusionarse. El sábado algo de esa ilusión se estrelló contra la realidad bohemia.